Llevaba mucho tiempo queriendo escribir un post sobre los niños y su especial “protocolo”. Por ser un tema delicado, lo he ido posponiendo muchas veces, pero finalmente me he decidido a tratarlo en el blog.
Hace poco leí un artículo en la Revista de Protocolo, en el que Mar Castro, experta y formadora en Protocolo social impartía un curso de buenos modales a los niños en A Coruña. Fundamental utilizar las tres palabras mágicas: “Por favor, perdón y gracias”. Estas palabras son las que siempre deben oir nuestros niños de la boca de nosotros sus padres, y qué pocas veces las utilizamos nosotros…
Cuando hablamos de niños y más si son los nuestros, no podemos evitar una sonrisa. Los niños son traviesos y alborotadores y su espontaneidad nos puede meter a sus padres en graves dificultades y en los momentos más inoportunos. Son personajes a los que se les perdona todo, porque “son niños”, pero no así a sus padres. Por este motivo debemos tener muy claro a qué eventos y en qué situaciones pueden o deben estar presentes.
Está claro que muchas veces tenemos que acudir a determinadas citas sociales con nuestros hijos, en estos casos haremos todo lo posible porque no molesten y no llamen demasiado la atención. Pero hay algunos actos sociales a los que intentaremos por todos los medios acudir sin ellos. No son apropiados para niños y por tanto ellos se aburren y a´si se lo hacen saber a sus padres y a todos los que asisten al evento, familiares y extraños.

Cuando hablamos de niños que aún son bebés, no hay tanto problema pués se limitan a comer y dormir y solo tendremos que preocuparnos de donde “aparcar” el cochecito para tenerlo convenientemente vigilado. Pero hay una edad “muy peligrosa” a partir de los dos años y hasta los 5 incluso 6 años, los niños pueden estar absolutamente descontrolados fuera de su ambiente, correrán, chillarán y se pondrán impertinentes en la mayoría de las circunstancias, si el evento no es apropiado a su edad. Ahí es donde siempre hay que defender a los niños y hacer reflexionar a los padres. Pensar detenidamente si es apropiado o no asistir con ellos a determinados eventos, donde los niños no van a disfrutar, nosotros tampoco y además molestaremos a otros.
Este verano vivimos una situación embarazosa. En la visita a unas bodegas, dos familias participaban en la visita y cata con sus hijos de corta edad. Evidentemente la bodega no prohíbe la entrada a los niños, pero no era apropiada su presencia allí. Corrieron, chillaron, lloraron, la guía tuvo que interrumpir varias veces su discurso y se podían ver caras de disgusto entre otros visitantes que habían pagado la visita guiada y a los que en ocasiones les costaba seguir el ritmo por las constantes interrupciones. Se notaba el malestar y así se lo hicieron saber a la guía y a la responsable de eventos al finalizar.
Esta situación es muy común y sucede demasiadas veces. Los padres deberíamos darnos cuenta de las edades de nuestros hijos y saber si es adecuado para ellos asistir o no a determinados eventos y lugares, aunque suponga un fastidio para nosotros y no podamos asistir si no podemos dejarlos con nadie de nuestra confianza.
En definitiva el protocolo en los niños, es educación y buenas maneras. Algo que debemos inculcarles los padres desde muy pequeños. La educación es la mejor herencia que podemos dejarles y merece que reflexionemos sobre ello.
©Julia Alonso by Secretariado&protocolo 2010. Todos los derechos reservados
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